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PRIMER TRABAJO DISCOGRÁFICO DEL ENSEMBLE O VOS OMNES

Heinrich Schütz (o Sagittarius, su pseudónimo) es, sin duda, una de las figuras principales del barroco anterior a J. S. Bach pero también es un referente absoluto de la música coral. Ensemble O Vos Omnes ha tenido, desde sus inicios, una preferencia para este compositor, al cual, hace unos años, ya dedicó un monográfico que llevó varias de sus obras por Cataluña. De esta última experiencia nació un deseo: idear un nuevo programa que mezclara la obra de este compositor con la de un compositor vivo estableciendo, de alguna forma, un diálogo imposible pero apasionante entre H. Schütz i la música de nuestros tiempos.

A esta idea se ha sumado Joan Magrané, una de las figuras más importantes de la composición catalana actual, que ha recibido ya múltiples premios i reconocimientos, y que es además un gran amante y conocedor de la música de los maestros antiguos. Magrané ha escrito para esta ocasión “Oració”, con texto de J. Roís de Corella y escrita après Schütz. El texto de Corella describe, con unas imágenes tan sobrecogedoras como extasiantes, el dolor de la Virgen en los pies de la cruz, desde donde contempla la muerte de su hijo.

La música de Schütz escogida para la ocasión son tres grupos (3, 13 i 14) de las "Cantione Sacrae" incluyendo, así, la mayoría de textos inspirados en la obra de San Agustín que contiene dicho ciclo. Estos motetes, escritos por Schütz durante los primeros años de la Guerra de los Treinta Años, representan la parte más italianizante de la colección. En ellos, el compositor pone toda su paleta de efectos armónicos y contrapuntísticos al servicio del texto, que gira entorno del sufrimiento de Cristo. La expresividad (casi expre-sionismo!) de esta música revela una concepción teológica que transciende las barreras confesionales y que ha hecho de H. Schütz un compositor imprescindible para entender la historia de la música sacra europea.

La intención de este primer trabajo de Ensemble O Vos  Omnes es crear una comunicación entre dos épocas y estéticas alejadas en el tiempo, entre las cuales, pero, podemos encontrar puntos de conexión. Así pues, Magrané escucha a Schütz y le responde, como quien envía una carta a un admirado desconocido.

 

Schütz en nombre del Hijo, Magrané en nombre de la Madre. Los dos en nombre de la música.  

Joan

Magrané,compositor

La música de los compositores del primer barroco siempre me ha atraído con fuerza. Este momento de confluencia y cambio en que conviven y se entrecruzan los logros de los madrigalistas y primeros autores de ópera, teatrales y ligados a la teoría de los afectos, y la sabiduría antigua de la polifonía francoborgoñona. Un cóctel que dio unos frutos convertidos en piezas musicales de gran intensidad e impresionante expresividad. Compositores como Tunder, Schein, Scheidt, Weckmann y, especialmente, Schütz son ejemplos paradigmáticos de esta música.      

Para confrontarme a ello he escogido un poema catalán del siglo XV: la Oració de Joan Roís de Corella. O para ser más exactos: la Oració a la Sacratíssima Verge Maria tenint son fill Jesús en la falda devallant de la Creu. Un texto que reúne todas las características necesarias para tal propósito. Como si de un retablo se tratara, he dividido el poema en cinco partes (tres con el coro dividido en ocho voces y dos, como dos pilares, en cuatro) formando una suerte de recopilación de madrigales sacros, cada uno marcado por las imágenes poéticas tan impresionantes y a la vez sugerentes que contiene: desde el "llanto tan grande" y el mundo que se compadece "cubierto de áspero cilicio", los cielos "vestidos de negra sarga" y el sol llorando con cabellos negros" hasta la plegaria a la Virgen -"luz de este mundo, del cielo brillante carbunclo"- y la ascensión final, tal vez un bálsamo, hacia el "sol alto en el círculo". 

Xavier

Pastrana,director

¿Cómo se explica la capacidad de la música antigua para conmover a quien la escucha hoy en día? Pensar que una pieza musical escrita en el siglo xvii puede provocar emociones en un oyente nacido en el siglo xxi es algo que roza la mística y nos muestra que este arte es el más indescifrable pero al mismo tiempo el más humano de todos. Como director, esta realidad me ha asaltado varias veces con la música de H. Schütz, que, a pesar de su distancia temporal y también religiosa con la cultura actual de nuestro país, permanece totalmente actual e, incluso hoy, plantea desafíos tanto en el ámbito interpretativo como en el compositivo. Del mismo modo, me asalta y me afecta que lo que sucede con la música antigua sucede menos con la música de hoy en día. ¿Cómo puede ser que nos sea más cercano el arte creado hace cuatrocientos años que el que se hace en nuestros días? Posiblemente la respuesta está en que, actualmente, en nuestros auditorios y ediciones discográficas hay más presencia de la música de la primera que de la segunda. Por eso me ilusiona tanto este proyecto, porque pretende poner en contacto no solo dos músicas, sino también dos realidades, dos maneras de entender el arte y la comunicación y también dos maneras de escuchar.

Pero, ¿realmente puede existir este «contacto» entre dos compositores tan alejados? ¿Puede haber alguna relación real entre la concepción musical de un compositor barroco y la de uno actual? Para mí la respuesta surgió al estudiar la partitura de Magrané por primera vez y ver que, igual que Schütz, la razón de ser de su obra era la misma: el texto. El texto como inicio del todo (In principio erat Verbum, Juan. 1.1) y también como razón final, el texto como generador de estructuras, progresiones y tensiones. Ambos compositores ponen su música al servicio de la palabra, pero no necesariamente del oyente; aquí, pues, entra el segundo punto en común: la radicalidad contrapuntística. Tanto Schütz como Magrané parten de una total individualidad de las voces, que se imitan (con exactitud en Schütz, con libertad en Magrané) o se esfuerzan por distanciarse las unas de las otras y permiten, así, comunicar no solo un soporte al texto, sino también a la idea Joan Magrané de las palabras en toda su profundidad.